Por lo visto, Mitsutaka Uchikoshi, de 35 años, estaba caminando por el monte Rokko ( 931 metros ), cuando se desorientó y cayó desde una altura de 10 metros , rompiéndose la pelvis; sin teléfono móvil al que acudir, ya que este se había roto con la caída, y tras un día de intentos por salir de la situación, según el cuenta días después, "me tumbé en un prado, me sentía cómodo y al final acabé por dormirme".
La "siesta" en cuestión duró 24 días, y los médicos que le han atendido después de que le encontraran aseguran que desconocen cómo consiguió este nipón reducir las funciones vitales de su cuerpo hasta el mínimo ( tal y como hacen los osos), y quedarse con una temperatura corporal de tan sólo 22 grados centígrados -14 menos de la normal en un ser humano- , y tres por debajo del límite en el que se dispara el riego de muerte. En fin , todo un prodigio
yahoo
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